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Teatro

La magia de El Rey León

No sé en qué momento descubrí que en lugares como Londres o Nueva York se estaba representando un musical muy especial. Habían adaptado uno de los clásicos de Disney y una de mis pelis favoritas de la factoría para representar sobre un escenario y con ello habían logrado un espectáculo sin precedentes que estaba arrasando en medio mundo. Después de dedicarle varias horas de investigación e incluso una de mis prácticas de la universidad llegó el día en que recibí la noticia de que algún día el musical llegaría a Madrid. Tal fue la ilusión que esta idea me hacía que incluso acudí a los castings, esos que sabemos que son más promoción que otra cosa, incluso sabiendo que perdería el tiempo.

Hace una semanas, mi abuela me prometió que cuando el musical se estrenara iríamos juntas. Y, como los demás, ese día también llegó. Acabo de volver del teatro y aún no puedo cerrar la boca de lo alucinada que me ha dejado.

Las voces, los animales, la expresión, la fuerza, en definitiva, la vida que emana de cada fragmento del musical es tal que te deja pegado a la butaca sin apenas pestañear durante sus más de dos horas de espectáculo. Cada aspecto de la puesta en escena está cuidado al detalle y logran traspasar al escenario casi cada uno de los recuerdos que tenemos de la película.

Sin duda, un musical para niños y adultos porque todos encontraremos nuestro sitio. Para los peques la magia de Disney está presente en todo momento, para los mayores la carga emocional y toda la simbología de la obra original se multiplica por mil gracias también a dos de los puntos más fuertes que tiene el musical.

Los bailarines que reproducen el movimiento de los animales y las danzas de aire africano son verdaderas estrellas, y las voces, tanto de protagonistas como de los grupos corales retumban en el teatro haciendote sentir la verdadera magia y fuerza de la historia de El Rey León.

 

Sin duda, un espectáculo más que recomendable, como también lo es que empecéis a ahorrar para conseguir buenas butacas porque los precios de las entradas se disparan sobre todo de cara a las Navidades. El musical lo vale.

 

Os dejo con el video promocional que solo insinua una pequeñísima parte de lo que podrás ver, oír y sentir desde la butaca del teatro.

 

Y es en momentos como este en los que no me cabe ninguna duda de cúal es mi sitio, cuando sé por qué le tengo vicio a los escenarios y por qué la adrenalina y los nervios me dan la energía que necesito para sentirme viva.

 


¡Mamma mia!

Después de un finde intenso vengo a presentaros otra faceta de mi tiempo libre: el teatro. Aunque hace años que empecé a participar en el grupo del colegio, han sido tantos los buenos momentos que me ha dado que todos los años desde hace ocho me subo al escenario a disfrutar un poquito más. Me estrené con el teatro musical para luego pasarme a obras más clásicas y convencionales, pero el año pasado volví a mis orígenes con muchísimas ganas. Iniciamos un grupo de teatro musical nuevo, formado por padres y antiguos alumnos del colegio y nos lanzamos a la piscina con un musical inédito: Hércules. Este año, para repetir hazaña, hemos empezado con los ensayos de la siguiente superproducción: Mamma Mia. Pero antes que nosotros, el grupo de secundaria se ha encargado de estrenar a lo grande este magnífico musical.

Ellas son la versión “mini” de lo que serán nuestras Donna, Tania y Rosie dentro de unos meses. Pero que seamos más maduritos en comparación a ellos no quiere decir que se nos queden pequeños…Les sobra talento y arte por los cuatro costados. Han conseguido hacernos babear durante dos horas tres días seguidos, tanto que los que tenemos que interpretar el curso que viene esos mismos papeles nos hemos echado a temblar porque nos han dejado el listón por las nubes.

No os puedo desvelar mucho más, porque lo mejor es verlo por vosotros mismos así que si tenéis ganas recordad que podéis acercaros los días 6 y 12 de junio a las 19.00 al Colegio Menesiano de Madrid, y disfrutar de un gran espectáculo que seguro que no os esperáis.

Y mientras tanto, los mayores completamos la operación bikini, afinamos las voces y ensayamos mucho muchísimo para poder al menos llegarles a la suela de los zapatos, en este caso, plataformas :)


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