Tres semanas en Nueva York (I)

Se ha terminado la aventura. Han sido tres semanas maravillosas, en una ciudad increíble con gente alucinante. No tengo más que buenas palabras y muy escasos peros porque la capital del mundo ha estado totalmente a la altura de mis espectativas. City of cities, que la llaman. Empiezo ahora una serie de posts para enseñaros un trocito de mi andadura por la Gran Manzana.

Después de varias horas de vuelo aterricé en Newark, el aeropuerto de New Jersey donde la primera noticia que recibí fue Amy Winehouse había muerto. Increíble pero cierto, había aterrizado en los Estados Unidos. Después de pasar las temidas aduanas (y estar a punto de quedarme fuera porque el “simpático” señor no se creía que viniera a estudiar con beca) y recoger mi maleta, tenía a los Scifo esperándome a la salida para llevarme al que sería mi primer hogar en el país. Una agradable conversación en español-inglés para ponernos al día y empezar a habituarme al idioma fue el camino de llegada a su casa en New Jersey para encontrarme con el resto de la familia.

Pero el viaje como tal realmente empezó al día siguiente, un domingo de paseo por New York y mi primera toma de contacto con la ciudad. Para empezar, me llevaron a conocer el High Line, un parque construido en una antigua vía de tren que atravesaba parte del barrio de Chelsea y que se extiende a lo largo de más de 2 kilómetros. Gracias a Dios, el domingo estuvo nublado y el calor sofocante no se agravó demasiado.

El parque es una pasada. Es un paseo muy relajante y diferente dentro de la gran ciudad. Muchos banquitos de madera a lo largo del parque y muchas fuentes donde parar a repostar. Extensiones de cesped donde tumbarse y plantitas por todas partes para crear un oasis entre edificios. Puestos de helados (algo caros, para qué engañarnos) y de artistas que venden sus obras bajo los puentes para resguardarse del calor. Sin duda, muy recomendable paseo si visitas la ciudad con algo de tiempo. Además en el extremo norte (si mal no recuerdo) hay una escuela de trapecistas en la que puedes cotillear cómo entrenan y un bar al aire libre lleno de banquitos de madera donde tomar algo antes o después del paseo.

Después de andar por el parque nos tocó visitar el barrio de  Chelsea, pero primero comimos en un restaurante que tenía cosas riquísimas, The Standard Grill, el restaurante del Standard Hotel que crece por encima del High Line. Después, tocaba paseo por Chelsea para ver la zona, sus tiendas y sus bares-discotecas.

Increíble la zona. Las tiendas tienen precios carillos pero su estilismo y sus escaparates merecen mucho la pena. Como ejemplo, la tienda All Saints Co. del barrio, cuya pared principal está decorada con antiguas máquinas de coser y el resto de la tienda con un aire industrial muy chulo.

Entramos en muchísimas tiendas y subimos al ático de un restaurante-discoteca que era una auténtica pasada. Ahora no recuerdo el nombre, pero cuando lo haga actualizaré la entrada para dejaros la información.

Después, fuimos al Chelsea Market, donde compré unas libretas para mí y mi hermana y Thomas me regaló un precioso poster del plano de New York en plan vintage. Tengo que buscarle un hueco en mi pared.

Pero todas las fotos del mercado os las pongo otro día, cuando volví por allí con el resto de mis compañeros españoles.

Cuando me dejaron en la residencia, conocí a mi compañera de habitación y a mis nuevos compañeros de viaje y nos fuimos a tomar algo al McGee’s, el supuesto bar de “Cómo conocí a vuestra madre”. Luego salimos a buscar algo donde comer. Encontramos un super para comprar el desayuno del día siguiente y comimos unos trozos de pizza.

Y así acabó mi primera toma de contacto con la ciudad. Totalmente alucinada y ansiosa por descubrir todo lo que aún no conocía. Seguiremos informando!!!!

5 comentarios

  1. Más please !!!!!!!!!

    17 agosto, 2011 en 13:24

  2. Me encanta! yo estoy ahora disfrutando de la gran manzana como una enana. Me quedo hasta octubre y cada dia descubro mil y una cosa! seguire tus post con detenimiento para no perderme nada! muchas gracias!

    18 agosto, 2011 en 13:09

    • Hasta octubre!!! Qué envidia! Yo fui con una beca para estudiar inglés pero solo para tres semanas….no quería irme, me encantó la ciudad, quiero volver. Encantada de que pases por aquí!!! Gracias!

      18 agosto, 2011 en 13:51

  3. Oli

    wauuuuuuuuuu!!!!!! amazing!!! cooollll!!!! without words!!! no conocia esta faceta tuya! esperando ansiosamente la proxima entrada!

    18 agosto, 2011 en 17:06

  4. Pingback: Tres semanas en Nueva York (III) | I'm Loving It

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