Tres semanas en Nueva York (V)

Jueves 28, un día nublado y poco agradable. Aún así decidimos ir a comer a Central Park después de las clases. Era la primera vez que pisábamos el parque quitando la visita a Strawberry Fields y elegimos una zona de césped muy cerquita de nuestra residencia y al lado de una gran cancha de baseball. Había un equipo entrenando y la gente se agolpaba en la valla para ver el entrenamiento animando como locos. Nosotros nos tiramos en el césped, con el cansancio acumulado ya notándose, y sacamos nuestra comida. Mis compis Gemma y Aida me hicieron un par de sandwiches mientras yo estaba vete tú a saber dónde que no recuerdo. Después de comer apareció una ardillita por ahí corriendo, más lista que el hambre porque no dejaba que nadie se acercara. Manu cogió mi cámara e intentó sacar alguna fotillo pero la ardilla era más rápida…jaja.

En fin, que decidimos que era un buen día para ver la Estatua de la Libertad así que fuimos a coger el ferry. Es un ferry gratuito que te lleva a Staten Island y por el camino puedes ver la Estatua de lejos. Puedes ir en metro hasta South Ferry y allí te encontrarás el puerto donde cogerlo.

No tiene pérdida, ¿no?. Tuvimos suerte y no había demasiada gente así que pudimos coger un sitio privilegiado sacando la cabecita para ver la estatua desde lejos, bastante lejos. También había unas vistas muy chulas de la parte de Wall Street que estábamos dejando atrás.

Cuando llegamos a Staten Island fuimos a dar la vuelta para coger el ferry para volver pero no llegamos a tiempo y nos cerraron la puerta en las narices. Algunos habían entrado y tuvieron que volver al hall con nosotros para esperar al siguiente ferry y salir todos juntos. Cuando por fín conseguimos subirnos al nuestro subimos hasta la parte de arriba, que era exterior, y volvimos viendo las vistas del otro lado con los puentes que conectan Manhattan con Brooklyn. Fue un paseo muy agradable con unas vistas estupendas y muchas risas con la gente, como siempre.

Cuando tuvimos los pies en Manhattan de nuevo decidimos dar una vuelta por la zona inexplorada  de esa parte de la ciudad y recorrimos Battery Park, el parque que bordea la costa al sur de la isla. Terminado el paseo volvimos a la zona cero, donde se podía ver perfectamente la Freedom Tower, la torre que están construyendo en memoria de los atentados del 11S y que está justo donde antes estaban las torres gemelas. Cuando la terminen será la segunda torre más alta del mundo y la primera de Estados Unidos.

Al final llegamos al World Financial Center y entramos para darnos una vuelta por el edificio de restaurantes y tiendas. A la hora que era estaban todos cerrados o a punto, así que por allí dentro no había casi nadie. Llegamos a una cristalera donde se podía ver perfectamente toda la zona cero (ahora en obras) y nos quedamos allí parados un rato. En seguida nos pusimos a recordar aquel día que parecía una pesadilla, que no parecía en absoluto real. Pero ahora estábamos delante del lugar donde ocurrió todo y no parábamos de pensar en todo lo que pasó allí, que las calles que estábamos viendo eran un infierno, que probablemente los cristales a través de los que mirábamos estallaron en mil pedazos y en el miedo de la gente que tuvo que vivir aquello. Nos quedamos congelados por unos momentos sintiendo esos escalofríos que habíamos sentido unos días antes al pasear por aquellas calles. Sin duda fue uno de los momentos que más me impactó de todo el viaje.

Cuando decidimos salir fuera nos encontramos con que se estaba celebrando un concierto dentro del Lowdown Hudson Blues Festival. La plaza del World Financial Center estaba llena de gente y había un ambientazo, así que decidimos quedarnos a cenar. Había un puesto de barbacoa donde compramos algo de comer y nos sentamos a escuchar el concierto con unas cervezas. Si mirábamos para arriba, ésta era nuestra vista.

Después de cenar algunos se volvieron a la residencia pero otros nos quedamos allí disfrutando de todo aquello. Nos acercamos a la zona de paseo junto al río a ver las luces de los edificios del otro lado y las que teníamos detrás: todo el Financial Center encendido.

Empezamos a andar, viendo esas luces que nos dejaban embobados y charlando un poco, conociéndonos mejor. Seguimos andando hasta encontrar un metro que nos dejara en la residencia para terminar el día. Fue una noche de las más agradables de las tres semanas y uno de los grandes momentos que siempre recordaré. Andando por allí empecé a pensar que no quería irme, que quería vivir la ciudad un poco más de 20 días y fue uno de esos momentos en que supe que volvería a Nueva York.

2 comentarios

  1. mer

    Qué envidia de viaje!!! Me quiero ir a NY!!!!!

    6 septiembre, 2011 en 10:32

  2. aida

    Ayyy!! q buenos recuerdos compañeraa!!! Muy bonitooo!! =)

    15 septiembre, 2011 en 21:22

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